La Lobesia botrana es una plaga que cada año amenaza con acabar a vides y arándanos, ambos cultivos de importancia para la oferta exportadora de países como Chile, Perú entre otros.

Con el objetivo de combatirla, cada temporada productores deben hacer uso de plaguicidas poco amigables con el medio ambiente.

 

 

En este cotexto, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, junto con el Servicio Agrícola y Ganadero de Chile, SAG, con recursos de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, han desarrollado una técnica sustentable para su manejo y/o control.

Se trata de un bioplaguicida en base a hongos entomopatógenos, microrganismos capaces de enfermar insectos (son patógenos) hasta generarles la muerte. Es por esta característica que se utilizan como biocontroladores.

Así, INIA ha investigado distintas cepas de estos hongos para combatir la Lobesia botrana con el objetivo claro de la sustentabilidad.

En Portalfruticola.com, hablamos con Eduardo Tapia, investigador de INIA, quien nos comentó que “en INIA se ha trabajado durante muchos años en esto, nosotros estamos agregando nueva tecnología, nuevo valor agregado, con formas distintas de producción y lo estamos formulando para que tengan una durabilidad mucho mayor en los campos y poder utilizarlos también en una etapa invernal, el objetivo es que sean utilizados en un plan de manejo integrado”.

Tapia indicó que la idea es partir con focos urbanos hasta llegar a productores grandes para aplicar esta tecnología, y así ir bajando los niveles de químicos hasta conseguir un manejo y control más sustentables.

“Estamos evaluando tres posibilidades de forma de aplicación: emulsiones inversas, que sería un líquido para diluir en bombas y pulverizar en el campo; También puede ser polvos mojables, para diluir también en agua y pulverizar; Por último, una mezcla que es como una pasta”, explicó.

“Estamos evaluando todas estas posibilidades, todo irá enfocado dependiendo del productor, para el gran productor es más conveniente el tractor y pulverizar, mientras que para quien posee pocas parras en su casa, quizás le acomode más la pasta”.

El experto informó que actualmente se están haciendo las pruebas de efectividad a distintos hongos del banco de recursos genéticos de INIA.

“Estamos evaluando distintas cepas de hongos, de las cuales ya tenemos candidatas y estamos viendo si sale alguna que sea incluso mejor. Estamos analizando la producción a escala masiva para avanzar en las pruebas”.

La incidencia de Lobesia botrana es que se trata de una plaga que tiene una alta movilidad, en Chile se mueve desde la III a la IX región. Por otro lado, es una plaga cuarentenaria por lo que causa cierres de mercados, además de las pérdidas en los campos.

La inversión en investigación y fungicidas para combatir la lobesia botrana en Chile se calcula de 9.500 millones de pesos en 2014 para programas de manejo de la plaga.

“Para nosotros lo importante es desarrollar la tecnología, se protegerá intelectualmente, pero será un bien público, lo que va a velar INIA y SAG es que posteriormente esto se licite a alguna empresa dispuesta a producirlo, pero sí que lo entregue a un costo favorable para los pequeños, medianos y grandes productores”.

“Agradezco a la gente que está colaborando, desde pequeños a grandes productores que están practicando y moviéndose a una agricultura de manejo integrado u orgánica, creo que ese es el camino”, expresó Eduardo Tapia.

Por su parte, director nacional del SAG, comentó que “el proyecto tiene mucha importancia, es un programa que para el Ministerio de Agricultura es prioritario, y lo es porque si no lo controlamos puede representar ciertas regulaciones al comercio de la fruta, sector muy importante para el país”.

“El proyecto de INIA con recursos del FIA y con el concurso del SAG de ubicar biocontroladores nos parece de máxima importancia justamente porque queremos además tener productos que sean amigables con el medio ambiente y eso es muy destacable”, concluyó Sartori.

 

 

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