Expertos analizan en Fruit Attraction las tecnologías claves para la agricultura del futuro

 

En el marco de Fruit Attraction 2018, que se celebra del 23 al 25 de octubre en Madrid, BIOVEGEN organizó en el día de ayer un coloquio en el que expertos nacionales analizaron las tecnologías claves para la agricultura del futuro. Un foro en el que se resaltó el valor de las tecnologías para que el sector agroalimentario pueda hacer frente a los retos que presenta el cambio climático y la demanda creciente de alimentos. También se señaló la importancia de que las regulaciones agroalimentarias europeas se basen en la ciencia y la necesidad de mejorar la transferencia tecnológica en España.

Reflexiones de un sector sobre el que todo el mundo coincide que su mayor reto es desarrollar tecnologías para hacer una agricultura más sostenible, productiva y de mayor calidad. Mejorando la comunicación con la sociedad y trabajando por conseguir que el consumidor confíe en la tecnología agroalimentaria igual que confía en la tecnología aplicada a otros ámbitos de la vida.

 

 

BIOTECNOLOGÍA AGROALIMENTARIA

José Ignacio Cubero (Universidad de Córdoba) recordó que a lo largo de la historia el sector agrario ha resuelto todas las crisis alimentarias con nuevas tecnologías que les siguiera permitiendo alimentar a la sociedad con todas las garantías de seguridad. El sector seguirá apostando por las innovaciones tecnológicas, pese a que la Unión Europea cada vez ponga más trabas al avance de la ciencia. “Si Europa hubiese sido la encargada de introducir nuevas tecnologías en el sector agrario aún viviríamos en las cuevas de Altamira”.

En esta línea, Cubero resaltó que las tecnologías no solo deben existir, sino que además deben ser aceptadas por la sociedad para que puedan desarrollarse. En su discurso resaltó en sinsentido del temor hacia las plantas transgénicas y de la política europea que permite importar variedades que impide cultivar a sus agricultores. “No tiene ningún sentido”. Preguntado por el CRISPR, mostró su preocupación por que la Unión Europea vuelva a quedarse atrás en la apuesta por una tecnología totalmente segura y con un potencial enorme, no sólo en el sector agrario sino también en el de la salud.

LA IMPORTANCIA DE COMUNICAR

Pablo Vera (Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas-IBMC) reconoció que en avances tecnológicos como en el caso de los transgénicos la ciencia no ha sabido comunicar bien y que hay que cuidar como informamos al consumidor sobre las nuevas herramientas tecnológicas. “Cuando seamos capaces de darle al consumidor algo distinto, como le estamos dando al agricultor, quizá la percepción de la tecnología agroalimentaria cambiaba en la sociedad”, afirmó.

En su exposición resaltó la rapidez con la que se están produciendo los avances tecnológicos en los últimos años. “Estamos en la época más brillante de la humanidad en cuanto a desarrollos tecnológicos”, afirmó. Como ejemplo puso el conocimiento de la estructura de la pared celular, un ámbito de investigación sobre el que se trabajó a nivel global durante 200 años sin resultados significativos. Un campo resuelto finalmente en tan solo 10 años tras sufrir una crisis energética y ver el valor que podían tener los biocombustibles para la sociedad.

 

 

CÓMO FUNCIONAN LAS PLANTAS

Antonio Molina (Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas) señaló que es necesario “conocer bien los mecanismos que regulan los procesos básicos de producción vegetal y que este conocimiento se transfiera al sector productivo”. También resaltó la necesidad de poder utilizar todas las tecnologías disponibles, incluida la edición genética.

“Tenemos una oportunidad única de entender cómo funcionan las plantas. En el pasado se hacían procesos de mejora de forma aleatoria. Ahora identificamos genes y podemos hacer mejoras a la carta que hace 10 años parecían imposibles”. En su exposición pidió mayor transferencia tecnológica en España, un país muy potente en innovación tecnológica aplicada al sector agroalimentario. “Muchas veces los científicos estamos en nuestros laboratorios, pidiendo más recursos, sin ser conscientes de cual es el mundo real de la agricultura”.

REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA

Antonio Leyva (Centro Nacional de Biotecnología) compartió su entusiasmo por estar viviendo un momento de “revolución tecnológica”. Reconoció que tenemos muchos retos, pero también el estar desarrollando numerosos instrumentos para mejorar los cultivos y hacer frente a esos desafíos. Recordó que las plantas se han adaptado a lo largo de la historia al entorno, modificando su genoma para dar respuesta a condiciones extremas. “Ahora somos capaces de identificar las mutaciones que han permitido a las plantas a existir en condiciones tan extremas. Podemos secuenciarlos y utilizarlos para desarrollar nuevas variedades”.

Xana Beastegui (Iden Biotechnology) resaltó que las tecnologías son una caja de herramientas que se van multiplicando cada vez más y que todas van a ser necesarias en función del objetivo final. “La empresa entiende que necesita la ciencia para innovar y los científicos entienden que a través del canal industrial su conocimiento llega a la sociedad“. En su intervención criticó que la Unión Europea esté tomando decisiones políticas sin tener en base a la ciencia. Eso sí, se mostró optimista al hablar de fertilizantes y bioestimulantes ya que se está creando un nuevo marco regulatorio que parece facilitará que la innovación llegue al agricultor.

 

 

IMITANDO A LA NATURALEZA

Ricardo Arjona (EC2CE) resaltó que la inteligencia artificial va a llegar a todos los sectores y que el sector agrario lo va a asumir. Y quiso dejar claro que ninguna de estas nuevas tecnología hacen nada nuevo, sino que imita a la naturaleza, solo que consiguiendo lo mismos resultados de forma más rápida, precisa, segura y sostenible.

Ángel del Pino (ANECOOP S. COOP) reconoció que “lo que tenemos que conseguir es que todas las tecnologías agrarias converjan a una agricultura más sostenible con el medioambiente. Tenemos que conseguir que el consumidor compre con confianza los productos, tras los que habrá mucha tecnología que el consumidor desconozca, pero que confíe en ella como lo hace en otros sectores. El consumidor no tiene por qué entender la tecnología, debe confiar en ella”.

 

 

 

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