Los árboles podrían tener un “latido de corazón” tan lento que nunca lo habíamos notado

 

Los arboles no tienen corazón pero si tienen pulso. Científicos han descubierto que bombean el agua activamente desde las raíces hasta las hojas.

 

 

Los árboles bombean el agua

 

Hasta ahora los científicos pensaban que el agua se movía a través de los árboles por ósmosis. Sin embargo, estudios recientes han descubierto que los troncos y ramas de los árboles se expanden para bombear agua desde las raíces hasta las hojas.

 

Este fenómeno es similar a la forma que el corazón humano bombea la sangre en el cuerpo. El latido del árbol es mucho más lento y sirve para regular la presión del agua.

Cuando mueven sus ramas de forma periódica, están bombeando el agua activamente hacia arriba en etapas.

 

Los científicos András Zlinsky y su colega Anders Barford forman parte del equipo de investigadores de la Universidad de Aarhus (Países Bajos). Para medir el pulso, usaron un escáner láser terrestre para monitorizar 22 especies de árboles y poder documentar cómo cambiaba la forma de las copas.

El estudio evidenció que cuando hay cambios en los factores ambientales, los árboles suelen aumentar su transpiración por la mañana y la disminuyen en el transcurso de la tarde y noche, por lo tanto producen un pulso más lento.

 

La corteza viva de los árboles contienen un sistema de transporte llamado floema. A través de él, se reubican los azúcares producidos durante la fotosíntesis en las hojas, que requieren los azúcares para obtener energía.

El floema utiliza el agua como medio de transporte de estos azúcares y bajo ciertas condiciones parece que este agua puede ser extraída del floema hacia la corriente de transpiración del tallo.

Utilizando modelos teóricos, los biólogos pudieron demostrar que estas condiciones son más probables que ocurran durante el rápido aumento de la transpiración en las horas de la mañana.

 

Durante ese periodo, la tensión en los capilares que transportan el agua hacia arriba en el tallo aumenta rápidamente.

Al igual que una banda elástica, demasiada tensión haría que la columna de agua dentro de los capilares se rompiera, lo que tendría consecuencias bastante desagradables para el árbol.

 

Para evitar esta rotura, el agua del floema se introduce en los capilares, y la pérdida de agua del floema hace que el tallo se encoja.

Una vez que la tensión en los capilares disminuye como consecuencia de la disminución de la transpiración, el agua que antes se perdía se vuelve a introducir en el floema, y así el tallo se expande de nuevo.

 

 

Fuente: https://ecoinventos.com