INTERÉS GENERAL

Programas de salud integral: un engranaje clave en la eficiencia de los tambos

Cada etapa productiva del rodeo lechero tiene sus desafíos, entendiendo a la prevención como la mejor inversión.

“Producir la mayor cantidad de litros de leche con el menor costo posible”, esta podría ser una forma de resumir la actividad de los productores de leche. Sin embargo, en el medio, existen diversos factores que se van concatenando para lograr ese objetivo de maximizar producción y minimizar los costos. Es más, el resultado, será una consecuencia de llevar adelante eficientemente distintos procesos.

El productor de leche en Argentina, que siempre se encuentra en continuo desafío, definiendo modelos productivos: alimentación y nutrición animal, tecnificación, intensificación, mayor escala, robótica, etc., hoy se ocupa también de atender las necesidades de sus empleados, brindando mejores condiciones de trabajo, analizar estrategias de comercialización de la leche, satisfacer las exigencias del mercado, que cada vez más demanda alimentos de calidad, libre de residuos y busca permanentemente brindar confort y bienestar a sus animales.

Estos últimos dos conceptos están íntimamente relacionados con el cuidado de la salud, e independientemente del sistema productivo “el manejo sanitario” a través de la implementación de programas de salud integrales debe ser el eje para lograr eficiencia en cada etapa, entendiendo a la prevención como la mejor inversión.

Cada etapa productiva del rodeo lechero tiene sus desafíos, crianza, recría y vaca adulta (vaca ordeñe y vaca seca): En la crianza, los primeros 60 días de vida de las terneras, encontramos en los tambos argentinos datos tan dispersos como 3 % a 12 % de mortandad, donde la morbilidad tanto de diarreas y neumonías son los principales retos, concluimos que hay mucho por trabajar.

La prevención de estas enfermedades inicia en la etapa de secado de las vacas, planificando e inmunizando a las vacas 60 y 30 días antes de su fecha probable de parto, con vacuna para diarrea neonatal y vacuna para complejo respiratorio bovino. De esta manera se logra una mayor concentración de anticuerpos específicos en el calostro, primer alimento del ternero cuando nace, que suministrado antes de las 6 horas de vida nos asegura la base inmunitaria en la crianza.

Lograr una crianza exitosa se verá reflejada en una curva de crecimiento, preñez y parto en torno a los 24 meses de edad. Todo proceso infeccioso (enfermedades clostridiales, respiratorias, queratoconjuntivitis, leptospirosis, etc.), parasitario (internos y/o externos) o carencia nutricional, incluidas vitaminas y minerales, que afecten el desarrollo normal, alejar a la ternera de su curva ideal de crecimiento, impactando negativamente en su performance.

Entender en cada etapa los desafíos sanitarios, y su prevención a través del manejo y planes sanitarios preventivos, monitoreados por el veterinario, será de alto impacto, considerando que el costo de la reposición, en relación con el ingreso de la leche, es el segundo en importancia para el tambo luego de la alimentación.

La eficiencia en cada etapa de crianza debe considerarse una verdadera inversión, teniendo en cuenta que no genera retorno económico hasta después de un parto exitoso e inicio de la producción, con una ubre sana que podrá expresar todo su potencial productivo (genética).

El parto marca el inicio de una nueva lactancia. Los 20 días previos y posteriores al parto son de suma importancia, definiéndose a esta etapa como transición. Cambiar el concepto de rodeo a uno de individuo es clave, ajustar el manejo buscando confort y mejorar los índices de salud tienen un efecto positivo en la reproducción y producción.

El secado de las vacas nos da la mejor oportunidad de tratar todas las mastitis subclínicas y prevenir nuevas infecciones intramamarias en este periodo. Más del 60 % de las nuevas infecciones intramamarias se dan en la etapa seca de las vacas. Al momento del secado, también se pueden contrarrestar los efectos de los radicales libres producidos por el estrés oxidativo con la suplementación de micro minerales (cobre, zinc, manganeso y selenio) y vitaminas liposolubles (vitaminas A y E).

El objetivo por lograr es ingresar a la nueva lactancia con vacas con ubres sanas y un sistema inmunitario robusto. La terapia combinada de secado, donde a la terapia antibiótica intramamaria le sumamos la administración de un sellador interno de pezones y vacuna J5 para prevenir mastitis por agentes coliformes en el periparto, comparado contra una terapia convencional de secado (solo terapia intramamaria antibiótica) reduce en un 50% las nuevas infecciones intramamarias en los primeros 100 días de lactancia.

Teniendo en cuenta que la mastitis es una de las enfermedades que más dinero le cuesta al productor y que los problemas de ubre son el segundo motivo de rechazo de vacas, contar con este tipo de herramientas agrega valor a la prevención y planificación.

El éxito del manejo reproductivo, tanto en vaquillonas como en vacas en ordeñe marca el futuro del tambo, de la reposición y crecimiento de éste. Los problemas reproductivos son la primera causa de rechazos en el tambo. El seguimiento de la condición corporal durante la etapa de secado y el posparto temprano, acompañado de un programa reproductivo basado en el seguimiento de la salud, la utilización de tecnologías como ecografía, aplicación de hormonas de la reproducción e inseminación artificial, permiten alcanzar altas tasas de preñez acortando el intervalo parto concepción.

Es clave la prevención de enfermedades que atenten contra la preñez lograda. La vacunación desde etapas tempranas es la medida más efectiva, con una relación costo/beneficio ampliamente demostrado. Mención especial merecen las enfermedades zoonóticas como leptospirosis, brucelosis y carbunclo las cuales vacunando se evita su transmisión al humano. También la prevención de tuberculosis a través del plan nacional de control y erradicación mediante la intradermorreacción con ppd (derivado proteico purificado).

En la actualidad, no se puede estar ajeno a la demanda de la sociedad y los consumidores que pretenden alimentos sanos, que se produzcan en sistemas eficientes, sustentables, que cuiden el medioambiente y que provengan de animales que fueron cuidados desde su nacimiento. La prevención y planificación de programas de salud integrales, monitoreados por el veterinario, posibilitan mejorar la crianza, asegurar la reposición, la reproducción y disminuir los porcentajes de rechazo de vaca adulta, aumentando así la longevidad y vida útil de las mismas. Esto hará que el sistema de producción sea sustentable.

Fuente: https://www.clarin.com/

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