AGRICULTURA

Remarcan el uso de insecticidas biológicos por su eficiencia, el menor impacto ambiental y más salubridad

Agtrace celebró un convenio con Corteva para la difusión de sus defensivos agrícolas elaborados en base a metabolitos, obtenidos de la fermentación bacteriana. Además de evitar la presencia de residuos químicos, su aplicación no es más costosa.

En una isla del Caribe, un investigador durante un viaje de paseo descubrió que era el único lugar de la región donde no había presencia de mosquitos. Ante esta inquietud tomó una muestra del suelo y la investigó: encontró una bacteria que era la que provocaba que estos insectos no proliferaran.

Esa bacteria se llama Saccharopolyspora spinosa y es la base de varios insecticidas de origen natural de la firma Corteva Agriscience. Formulados en base a spinosinas, son productos que ofrecen excelentes espectros de control en plagas tanto de cultivos extensivos como intensivos.

Para Adrián Poletti, CEO de la plataforma de trazabilidad Agtrace, herramientas como estas que ofrece Corteva son indispensables en el marco de un mercado global en el que los compradores demandan bienes cultivados bajo el menor impacto ambiental posible.

“Es importantísimo que los productores sepan que existen herramientas que son útiles para producir, con bajísimo impacto ambiental y altísima salubridad, y que no son más caras que los insecticidas tradicionales”, afirma Poletti. Y completa: “Se puede producir de diferente manera, sin riesgos de superar los límites máximos de residuos y certificando el uso de defensivos que son permitidos en todo el mundo, de una manera económicamente viable, con alta eficiencia de producción, brindando además herramientas eficientes en la rotación de principios activos y formas de acción de manera de evitar la generación de resistencias, las que de ocurrir, serían sumamente onerosas para toda la cadena productiva y comercial”.

Cabe recordar que Agtrace es una plataforma de trazabilidad que permite hacer un seguimiento al detalle de defensivos agrícolas utilizados en la producción de granos y alimentos.

En este marco, la empresa comenzó con una estrategia de divulgación de las herramientas disponibles por parte del productor para control de plagas insectiles, que no posean limitaciones de uso en los principales destinos comerciales de la producción y que no presenten riesgos de impacto ambiental ni para la salubridad humana.

De esta estrategia surgió un acuerdo celebrado con Corteva para difundir las herramientas con que cuenta esta compañía y que cumplan los requisitos mencionados de bajo impacto ambiental, no poseer restricciones de uso en los diferentes destinos comerciales de Argentina, tener una coherencia de precios respecto al control y cultivo al que se aplica, permitiendo la rotación de modos de acción para evitar la generación de resistencias.

Al respecto, Francisco Tonda, Product Manager del Portfolio de Insecticidas de Corteva, agrega: “Nuestro portfolio de insecticidas es diferente a lo que hay en el mercado. En general, la discusión en torno a los biológicos es que suelen ser más caros y no tan eficientes como otros productos. Pero estos tienen la misma eficacia y no significan una mayor inversión, además del beneficio que representan en términos del menor impacto ambiental”, afirma.

Formulados en base a spinosinas, son productos que ofrecen excelentes espectros de control en plagas tanto de cultivos extensivos como intensivos.

Por ejemplo, Tonda asegura que arrojan excelentes resultados en el control de lepidópteros. “Si alguien quiere hacer cultivos con certificación orgánica, tenemos la herramienta ideal. No solo garantiza el combate de esta plaga, sino que adiciona también el control de trips como atributo diferencial y sirve para rotar principios activos”, menciona Tonda.

Algunas de las marcas de insecticidas formulados con spinosinas son Tracer, Entrust, Quintal Xtra, Exalt Delegate y Flipper. En general, un valor agregado es que no solo actúan por ingestión, sino también por contacto: es decir, tienen una doble vía de acción que potencia la ventaja de estos productos.

Dosis y eficiencia

Según Tonda, por ejemplo, con una dosis de Quintal Xtra de entre 80 y 120 centímetros cúbicos por hectárea, se logra una eficiencia superior al 80 por ciento en el control de lepidópteros y trips en soja, con una persistencia de 20 días.

En maíz, con 80 centímetros cúbicos de Exalt, se consigue el mismo control para gusano cogollero, con 15 días de persistencia.

Además, Corteva ofrece otro grupo de insecticidas que no son biológicos, pero sí tienen la ventaja ambiental de que no dejan residuos en el suelo y trabajan en un sitio de acción diferente respecto al mercado, elaborados en base al activo ISOCLAST de la familia de las sulfoximinas.

“Son dos productos para insectos chupadores: Expedition para chinches y Transform para pulgones en alfalfa, trigo, algodón y arveja. En general, la mayoría de los productores utiliza insecticidas formulados en base neonicotinoides, los que presentan serias restricciones de uso en mercados como la Unión Europea ya que algunos de ellos permanecen como residuo en el suelo hasta 300 días. Con las ISOCLAST ese problema desaparece”, añade el representante de Corteva.

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