ALIMENTACIÓN

Cómo evitar la contaminación cruzada en los alimentos

La contaminación cruzada es una de las causas principales de intoxicación alimentaria. Descubre las medidas de limpieza e higiene en la cocina para reducir el riesgo de contaminación.

Los casos de diarreas o vómitos sin motivo aparente suelen darse con bastante frecuencia en España. Al tratarse de problemas leves no solemos reparar en exceso en ello y acabamos por no prestarle demasiada trascendencia. No obstante, en muchas ocasiones el origen del problema está en la manipulación de alimentos y en las prácticas que llevamos a cabo y que se deberían evitar.

Una de las principales causas suele ser la contaminación cruzada. Se produce, por lo general, cuando un alimento cocinado entra en contacto con uno crudo, sin que obligatoriamente dicho contacto se haga de forma directa. Puede ser el comienzo de un importante foco de infecciones por bacterias y virus, que por lo general aparece con unos síntomas más leves, pero en otros pueden llegar a generar enfermedades severas.

Qué problemas acarrea para la salud la contaminación cruzada

La consultora de seguridad alimentaria y bióloga, Elena González, explica en Hogarmania que la contaminación cruzada puede generar las conocidas Enfermedades Transmitidas por Alimentos, que tienen su origen en los virus o bacterias.

Señala que "los síntomas suelen ser leves o moderados", aunque llegan a ser "bastante molestos". Entre ellos se encuentran "diarreas, vómitos, dolor abdominal, fiebre". Aunque se traten de molestias leves en la mayoría de las ocasiones, también "pueden llegar a ser muy graves o dejarnos secuelas".

De ahí la necesidad de apostar por una buena seguridad alimentaria, principalmente en los grupos de riesgo vulnerables, entre los que están los mayores de 65 años, las embarazadas, personas inmunodeprimidas o menores de 5 años.

Las prácticas en casa que contribuyen a la contaminación cruzada

Básicamente hay cuatro conductas que solemos mantener en nuestro hogar que nos llevan a producir la contaminación cruzada:

1. Inadecuada limpieza de las manos

Esto ocurre cuando no nos lavamos las manos con agua y jabón tras estar en contacto con una superficie sucia, productos crudos o alimentos sin lavar. La bióloga pone como ejemplo manipular un "huevo contaminado con salmonella y luego, sin lavarnos las manos, seguimos cocinando". De esa forma se consigue extender las bacterias por todos los alimentos y superficies.

2. Bayetas y estropajos infectados

El estropajo que usamos para la limpieza suele emplearse durante varias semanas, y a veces la bayeta con la que limpiamos determinadas superficies solo la aclaramos con agua. Es preciso llevar a cabo un proceso de desinfección tras cada uso, ya que de lo contrario se acaba extendiendo las bacterias.

3. Elementos contaminados

La contaminación cruzada también se produce a través de las herramientas que empleamos para cocinar. Es común que puedan verse contaminados con algún alimento crudo y más adelante lo usemos para manipular un producto que ya está listo para su consumo.

Una práctica muy habitual es cuando usamos un tenedor para dar la vuelta al pescado o a la carne en la sartén, y ese mismo utensilio lo volvemos a emplear tras aclararlo para llevarnos la comida a la boca.

4. Contacto con alimentos o superficies contaminadas

Esta práctica es bastante común cuando nos dedicamos a almacenar los productos. Se suelen guardar los alimentos sin reparar en exceso sobre su colocación o sin prestar atención a la superficie, si está limpia o no. Un error muy evidente es cuando colocamos, por ejemplo, la bandeja de pollo de la carnicería sobre los yogures.

Medidas para evitar la contaminación cruzada

La contaminación cruzada se puede prevenir, y en gran medida, eso depende únicamente de nosotros. Está en nuestra mano hacerlo bien.

En primer lugar hay que lavar las manos correctamente con agua y jabón cada vez que entremos en la cocina, sobre todo si nos disponemos a preparar una elaboración, así como después de manipular alimentos crudos o sin lavar o los utensilios.

Después de cada uso hay que lavar también las superficies y elementos que hayamos usado en el momento de cocinar o cuando se haya estado en contacto con productos sin lavar. Para ello es necesario que se mantengan también desinfectados las bayetas y trapos de cocina, además de sustituir con bastante frecuencia los estropajos.

Tan importante como la higiene de la cocina es la distribución de los productos en el frigorífico, que puede convertirse en el sitio perfecto para que las bacterias y virus se propaguen a sus anchas. La nevera debe mantenerse siempre ordenada y muy limpia. No estaría de más hacer una limpieza en profundidad una vez a la semana, y pasar siempre un paño cada vez que se nos derrame algo en su interior.

Recuerda que es importante que los alimentos crudos o no lavados deben situarse en la zona inferior del frigorífico, alejados de los productos que ya estén preparados para consumir. Todos los productos deben conservarse protegidos y perfectamente tapados.

Otros hábitos a evitar en la cocina

En la cocina debemos contar con dos tablas de cortas distintas. Por un lado estaría aquella que usamos para manipular los alimentos listos para consumir, mientras que también habría que disponer de otra para usar con los productos crudos y sin lavar, como pueden ser carnes o verduras. Hay que tratar de que permanezca siempre desinfectada y en un óptimo estado.

Cuando descongelemos un pescado o una carne cruda, lo adecuado es que se coloque en la balda más baja del frigorífico. Se tape y se ponga por debajo un recipiente que sea donde vaya a parar el líquido que suelte la descongelación.

Se tratan de medidas muy sencillas que nos evitarán algún disgusto en la cocina y en la salud de la familia.

Fuente: EL ESPAÑOL - Diario digital, plural, libre, indomable, tuyo (elespanol.com)

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