INTERÉS GENERAL

Con una dieta más barata, lograron aumentar la cantidad y la calidad de la leche de oveja

Un nuevo menú produjo aumentos del 30% en litros y del 78% en ácidos grasos omega-3- con menores costos de las raciones. Apuntan a generar productos lácteos diferenciados de alto valor nutricional.

Investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y de Ciencias Agrarias de la Universidad de Lomas de Zamora (UNLZ) determinaron que con un simple cambio en el menú de las ovejas se puede aumentar el rendimiento lácteo y lograr mayor contenido de ácidos grasos saludables, reduciendo al mismo tiempo el costo de las raciones.

La leche de oveja es nutricionalmente diferente a las de vaca y cabra, contiene más del doble de grasa y de proteínas y un buen tenor de ácidos grasos omega-3, que en estudios con seres humanos mostraron ser eficaces contra ciertas enfermedades. Por ese motivo, es importante mejorar su producción tanto en calidad como en cantidad.

“La calidad de la leche depende de la alimentación. Tradicionalmente, los tambos ovinos la producen en base a pasturas y a suplementos energéticos como el grano de maíz pero se puede aumentar muchísimo el rinde y la calidad nutricional si cambiamos la dieta de los animales en momentos clave de la lactancia. Por ejemplo, incorporando silaje o heno, o suplementos con fibra de fácil digestión, o modificando la fuente de proteína”, afirmó Florencia Miccoli, docente de Bovinos de Carne en la FAUBA y de Nutrición Animal en la UNLZ.

Por eso, la docente y su equipo de investigación estudiaron el impacto de dos suplementos energéticos distintos, como la cascarilla de soja y el grano de maíz, sobre la producción total de leche y sobre los porcentajes de grasa y de proteína. Y luego analizaron los tipos de ácidos grasos que tenía la leche.

Un grupo de ovejas recibió un 50% de raigrás, forraje fresco muy digestible, y un 50% de cascarilla de soja como suplemento energético. “Al final de la experiencia, las ovejas que recibieron esta nueva dieta produjeron un 30% más de leche que aquellas que comieron la dieta tradicional de pastura y maíz”, contó la investigadora. En cuanto a la calidad nutricional, lograron aumentar un 78% los ácidos grasos omega-3 y un 30% los ácidos grasos poliinsaturados.

Según Miccoli, con 3 vasos de esta leche enriquecida ‘naturalmente’ a través de la alimentación, los niños de 2 a 4 años de edad cumplirían sus necesidades de omega-3, según las tablas de requerimientos nutricionales publicadas en EE.UU. “Podríamos pensar que en un futuro próximo se podrían producir quesos y productos diferenciados sin usar ningún tipo de aditivo, simplemente cambiando las dietas de las ovejas”, remarcó.

La calidad de la leche de oveja se puede establecer según su composición química, dada sobre todo por su contenido de lactosa, de grasa y de proteína. Esta leche es bastante diferente de las de vaca y cabra porque las dobla en porcentaje de proteína y de grasa, además, contiene la variante A2 de una proteína llamada caseína, que es la variante más saludable. En cuanto a la grasa, posee gran cantidad de ácidos grasos vinculados a la reducción del colesterolla diabetes y las enfermedades cardiovasculares en los humanos.

Otra forma de establecer la calidad de la leche ovina es a través de lo que perciben los consumidores. “Al igual que con el vino o el café, a los productos ovinos como el queso, el yogur y el helado se los aprecia en paneles especializados de degustación. Allí, evaluadores muy entrenados analizan los flavors de cada producto, es decir, combinaciones específicas entre sabor y olor, y les asignan calificaciones o puntajes”, explicó Miccoli.

Según la docente, hoy hay tambos ovinos comerciales con potencial para producir lácteos saludables. “ Ya se puede pensar en que la Argentina genere productos ovinos con sellos de calidad diferenciada comparables con otros países”, señaló.

Los cambios obtenidos por los investigadores se pudieron observar tanto a nivel experimental como a campo. “En aquellos establecimientos en que se reemplazó el maíz por la cascarilla de soja, aumentó efectivamente el rinde de grasa en la leche y bajó el costo de las raciones. Además, al reemplazar parte del pastoreo por silajes, por ejemplo, se liberaron áreas de los campos que quedaron disponibles para otros fines”, indicó.

Fuente: https://www.clarin.com/

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