ALIMENTACIÓN

El aguacate, ¿no debería existir?

Según los expertos, el aguacate no debería existir… pero viene evolucionando desde hace millones de años sin perder protagonismo en las dietas de varios seres vivos.

Actualmente, el aguacate, también conocido como palta o avocado, cuyo nombre científico es Persea americana, es una de las frutas más populares en del planeta. Es una especie originaria de Mesoamérica, específicamente de las partes altas del centro y este de México, Guatemala y El Salvador y actualmente se cultiva en climas tropical y meditarráneo de todo el mundo.

El aguacate pertenece a la familia de las lauráceas, como el laurel y la canela. Su origen se dio en regiones con climas cálidos, específicamente en los de América Central durante el periodo conocido como Neógeno, hace aproximadamente 10 millones de años.

Este fruto de pulpa cremosa y rico en grasas naturales, para los expertos, no debería existir en la actualidad. Ellos lograron explicar cómo sobrevivió en la línea evolutiva de especies.

El aguacate no sólo fue bien apreciado en nuestra era, el Pleistoceno, sino que ya los megaherbívoros del Neógeno lo consumían.

El perezoso terrestre gigante, el gomphothere, el armadillo gigante y el toxodon eran tan grandes que requerían toneladas de comida nutritiva y densa en energía para sobrevivir. El aguacate cumplía con éstas características y formaba parte de su dieta diaria.

Por sus características físicas, estos megaherbívoros que habitaban la tierra, no eran capaces de retirar la cáscara del fruto, y evolucionarlos para comerlo entero.

Sus gargantas, tractos digestivos y estómagos se adaptaron para poder comer el aguacate incluso con su gran semilla, para luego excretarla completa.

De esta manera, el árbol de aguacate era “semabrado” en las pilas de estiércol por estos animales, y una vez que germinaba, contaba con un buen abono para crecer. Así también la especie logró colonizar un amplio territorio, conocido hoy como Mesoamérica.

Los científicos lo llaman “el fantasma de la evolución”

Durante el proceso de extinción de estos megaherbívoros, la relación simbiótica con el aguacate fue disminuyendo, hasta cortarse por completo. La lógica evolutiva indicaba que esta especie arbórea debía extinguirse con ellos, pero no fue así.

El aguacate se convirtió en un ‘fantasma de la evolución’, una especie que debió haber desaparecido pero que de alguna u otra forma, logró sobrevivir.

El factor clave para que el aguacate lograra sobrevivir a lo largo de la historia pese a no contar ya con una simbiosis favorable, fue su longevidad. Los árboles de esta especie son capaces de vivir unos 400 años según los registros actuales de especímenes que habitan el centro de México.

Esto permitió que la especie sobreviviera hasta que apareciera un nuevo consumidor que favoreciera su expansión: el homo sapiens.

Los primeros humanos que habitaron Mesoamérica no tardaron en apreciar las propiedades nutricionales del aguacate. Culturas como la Olmeca y los Mayas, encontraron un gran potencial alimenticio en este fruto y comenzaron a cultivarlo, seleccionando los mejores ejemplares por sabor, resistencia y tamaño.

Esta selección a lo largo de cientos de años, dio origen al aguacate tal como lo conocemos hoy día.

Fuente: Ecoportal.net

¿Querés publicitar?